“El hijo sano del Patriarcado” de Malena Pichot

Siempre recuerdo el sospechoso suceso por el cual Alejandra Pradón terminó cayendo del séptimo piso de su departamento en medio de una poco esclarecida reunión con ciertos jugadores de fútbol. Lo recuerdo porque me llamó mucho la atención lo que por entonces se escuchaba mucho: “Bueno, Pradón, vos también! Te metés en un cuarto con jugadores…”. De la misma forma, ante la acusación de abuso por parte del intengrante de los Wachiturros a una menor de trece años, a quien habría manoseado en el interior de una combi, la pregunta generalizada era: “¿Qué hace una nena en una camioneta con hombres?¿Por qué se metió ahí?”. La primera condena entonces, la primera culpable siempre es la víctima Ella debería haber sabido dónde se estaba metiendo.



Esta reflexión sólo puede ser el resultado de una cultura que plantea al varón casi como un animal que ante la posibilidad de introducir su pene en algún lado, no tendría que cuestionarse absolutamente nada, porque una fuerza mayor, propia del varón, no lo deja razonar. Por esta  razón, la mujer debería estar al tanto de esta incapacidad del hombre y cuidarse un poco más. La prueba de que una buena parte de esta sociedad sostiene esta concepción del varón es simple: todos juzgamos ferozmente y condenamos a las prostitutas, las mujeres que cobran por sexo forman parte de un escalafón muy bajo en el imaginario social, en la hipócrita jerarquía moral de nuestro mundo; incluso las strippers en un boliche son condenadas bajo la misma moralina, ¿Pero cuánto se juzga a los hombres que las consumen? Nada. No solo no se los juzga, muy por el contrario, se los premia. Ser “putañero” es ser un campeón. “Buenos Muchachos” el programa que puede verse en C5N es sin lugar a dudas la representación arquetípica más perfecta del macho argentino, y tan perfecto es este programa para ejemplificar lo que es una cultura que hasta uno de sus conductores, el adorable y carismático Bambino Veira , fue condenado por abusar de un menor.

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